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Recordando a Alfonsín, el hacedor de futuro

Un dia como hoy de 1983, Raúl Alfonsín triunfaba en las elecciones presidenciales frente al candidato justicialista, Italo Luder. Comenzaba el fin de la dictadura cívico militar instaurada el 24 de marzo de 1976

Se cumple un nuevo aniversario del regreso a las urnas de los argentinos, luego de un largo período de gobierno militar. Recuerdo ese día con emoción y alegría, tenía 28 años y era la primera vez que votaba. Había visto y escuchado a Raúl Alfonsín en un acto multitudinario en Mendoza y cada una de sus palabras generaba esperanza y optismo por el futuro cercano; sabíamos que estábamos frente a una oportunidad histórica.

El accionar político de Raúl Alfonsín debe considerarse no solo desde qué futuro quiso construir sino desde el cómo debía hacerse, y es precisamente este el punto en donde lo hecho se transforma en legado invaluable.

Una vez que asumió el cargo de Presidente de la Nación, encaró la ardua labor de reconstruir y fortalecer la democracia, tarea que no fue fácil ni exenta de graves amenazas. Sin embargo la llevó a cabo con firmeza cívica y con la fortaleza propia de un hombre que entrega todo por su patria.

Ya en el final de su mandato el propio Alfonsín puso el acento en su legado, pero fundamentalmente en las formas de este, porque entendía que no había soluciones fáciles ni rápidas. En su mensaje presidencial al Congreso, en 1989, reflexionaba y decía: «Me gustaría que miráramos hacia el futuro, que nos detengamos en el pasado solo en función de la herencia que dejamos para que otros la corrijan o la perfeccionen. En ella hay cosas malas que habrá que cambiar y también cosas buenas que habrá que mantener y profundizar». Y agregaba: «Pero tampoco quisimos generar políticas propias de un facilismo oportunista. Esirresponsable pensar en distribuir lo que no existe. Más a la corta que a la larga, una demagogia de ese tipo también genera violencia»Esa fue la principal premisa, «hacer el futuro» pero no a costa de cualquier cosa, preocupado porque cada palabra y cada gesto fuera un ejemplo de civilidad y democracia.

Treinta y cinco años después, transitamos el período de mayor continuidad democrática ininterrumpida desde la sanción de la ley Sanz Peña. Ese es el mérito y esa es la marca imborrable de este gran demócrata que con coraje y determinación estuvo en el momento, en el lugar y a la altura justa para poner en pie a la democracia argentina.

Raúl Alfonsín dio su lucha sin violencia ni vulnerando derechos, conquistó el poder con la fuerza de la palabra, de los valores y de la acción política legítima; triunfó por sobre las fuerzas que desconocían el sistema democrático y lo hizo desde los principios que este sistema defiende. Por eso su triunfo es el de todos, por eso su obra y figura exceden a un partido y a la política misma, y por eso hoy lo recordamos como el verdadero padre de la democracia argentina.

El autor es senador nacional  Julio Cobos . Ex presidente de la Nación.

Fuente : Infobae

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